El dinero ciertamente es un generador de poder, pero no de la manera que lo conocemos la mayoría.
El dinero en sí mismo no es mucho más que un símbolo que nos permite adquirir determinados bienes materiales (desgraciadamente a veces hasta bienes espirituales).
El verdadero centro de poder relacionado con el dinero está en su lucha, en la continua batalla por alcanzar los niveles de poder deseados.